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El invernadero permitió producir vegetales para autoconsumo. La historia de Mario.

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Mario nos cuenta su experiencia en el Proyecto que ITER realizó en NPH Honduras:

Llegué a Nuestros Pequeños Hermanos (NPH) en 1988, cuando tenia seis años de edad junto a 8 hermanos mas. Ingresamos a la institución porque a nuestra madre, que estaba en la etapa terminal de cáncer, le habían pronosticado tres meses más de vida y nuestro padre no podía proporcionarnos las condiciones necesarias para vivir.

Al principio, al igual que cualquier otro niño al que separan de sus padres, me sentí muy triste y no quería por ningún motivo estar en la institución. Los años empiezan a pasar y con ellos nuevas experiencias agradables en lo que ahora se convertía en mi nuevo hogar y familia. Fue interesante convivir con cientos de niños y niñas, que al igual que mis hermanos y yo,  vivieron experiencias difíciles antes de ingresar a NPH.

Realicé todos mis estudios con el apoyo de la institución. Desde la primaria, hasta culminar con éxito los estudios de Ingeniería agrícola en una importante universidad de Honduras. En todo este tiempo recibí el apoyo incondicional de toda la gente que aquí labora.

En NPH tuve la oportunidad de formarme en muchos aspectos de mi vida. Aquí aprendí desde los valores primordiales que en una familia deben prevalecer, hasta los valores que con el paso del tiempo me han formado como la persona que soy. Gracias a ellos hoy puedo decir que soy una persona responsable, amable, honesta y con un espíritu de solidaridad y servicio hacia los que lo necesitan.

Proyecto ITER

En diciembre de 2004, después de finalizar mis estudios en la universidad, regresé a NPH para colaborar con la institución por dos años, lo que nosotros denominamos “año familiar”, que equivale a dos años en los que después de terminar los estudios dedicamos al servicio de NPH, según sean las necesidades que la casa tenga en ese momento.

Comencé a ayudar en las actividades que se estaban realizando en la granja y hortalizas, teniendo como responsabilidad principal, la propuesta y ejecución de nuevos proyectos que ayudaran a eficientizar el manejo y producción de las dos unidades. Es así que después de algunos meses de contacto con ITER, recibimos por parte de ellos la donación de un invernadero de 480 m2 para la producción de hortalizas.

ITER se encargó de enviarnos un técnico especializado para el montaje del invernadero, con el cual tuve la oportunidad de trabajar y compartir experiencias, primero en el montaje de otro invernadero, que también habían donado a otra institución de Guatemala parecida a la nuestra, y luego por tres días en NPH.

El invernadero se convirtió en una alternativa más para la producción de vegetales de calidad para el consumo de toda la población de NPH, así como para el aprendizaje de técnicas prácticas de producción de alimentos para los niños y jóvenes.

En el primer ciclo sembramos la mitad de tomate y la otra parte de pepino, obteniendo buenos rendimientos productivos (9,4 kg/m2 en tomate y 6,2 kg/m2 en pepino).

Invitación a Europa para el Curso de Tecnología para Cultivos de Alto Rendimiento

En el mes de abril de 2006, tuve la oportunidad de viajar a España para asistir al 6to. Curso internacional denominado “Tecnología para Cultivos de Alto Rendimiento”, el cual se desarrolló en la Universidad Politécnica de Cartagena y fue organizado por la empresa Novedades Agrícolas y la misma universidad. ITER se encargó de cubrir los gastos del curso, así como los otros gastos que tuve durante el desarrollo del mismo.

Para mí fue una gran experiencia ya que pude adquirir nuevos conocimientos sobre lo más actual en tecnología que se está utilizando en el sector agrícola, sobre todo en el tema de invernaderos. Fue importante reforzar temas como fertirrigación y nutrición mineral, infraestructura y automatización de equipos agrícolas, sustratos y manejo de cultivos sin suelo. Los conocimientos adquiridos en el curso, servirán para hacer un uso mas eficiente de los recursos que tenemos no sólo en el invernadero, si no que en el resto de las actividades agrícolas de NPH.

Sin duda alguna que todo lo vivido y aprendido con NPH e ITER, serán factores determinantes para alcanzar las metas que para el futuro me he trazado. Ojalá más adelante podamos seguir colaborando con propuestas que garanticen el desarrollo agrícola de los niños y jóvenes en los países que más lo necesitan, en especial los latinoamericanos, cuyo subdesarrollo considero; no está determinado por la falta de recursos, si no por la falta del conocimiento, motivación y el compromiso de ver a nuestros países en lo alto de la cima.

Mario Danilo Lagos Blanco

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