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Carta de Rubén sobre su experiencia en Honduras

Carta de Rubén sobre su experiencia en el Proyecto Agrícola y Educativo de Honduras.
Empecé a llamar a mis padres por su nombre, porque las palabras papá y mamá les llamaban la atención a los niños del orfanato.

Rubén y Andrea, son los hijos de los directores de los proyectos ITER, Eduardo y Pilar. Sus hijos han viajado e incluso nacido en los países donde han ido colaborando Eduardo y Pilar (Guatemala, honduras, México…). Esta carta nos la envía Rubén:

Les escribo desde NPH México, para contarles mi buenísima experiencia en Honduras.

El año pasado viajé a Honduras con mi familia, es decir, mis padres, mi hermana y yo, para hacer una experiencia piloto sobre un proyecto de enseñar a los niños del orfanato NPH (Nuestros Pequeños Hermanos) a cultivar sus propias hortalizas y construir un invernadero.

Cuando llegamos el primer día, 28 de julio de 2006, me pareció que el orfanato era enorme, hasta me desorientaba un poco y también me parecía que había un montón de niños, pero a medida que fui conociendo el orfanato y fui haciendo amigos y aprendiéndome el nombre de los niños ya me parecieron menos niños y el orfanato me pareció mas pequeño y fui conociendo bien todas las partes del recinto.

Por la mañana iba a la escuela como todos los niños y por la tarde iba a los cursos de hortalizas que daban mis padres a los niños, y fui aprendiendo a cultivar hortalizas como los demás niños y me gusto mucho aprender porque es muy bonito ver como va creciendo la planta y como de una semilla enana te puede salir una planta de pepino de más de tres metros de altura y de esa planta te pueden salir hasta 20 pepinos.

Al principio teníamos pensado ir por 4 meses, pero una vez allí como nos estaba gustando mucho la experiencia y en las plantas de  tomate todavía no habían salido los frutos, entonces decidimos toda la familia que queríamos quedarnos dos meses más y así lo hicimos.

Esta experiencia me gusto mucho porque me divertí mucho con los niños del orfanato, hice muchos amigos, conocí otras culturas, conocí otro país, aprendí a cultivar, y muchas otras cosas más.

También me gusto mucho porque uno cuando va a otro país cambia de vida y mas si vas a un orfanato, una anécdota es que yo a mis padres siempre les decía papá y mamá, pero allí cuando yo decía “papá”  “mamá” todos los niños se giraban y me miraban, porque como ellos no tiene padres pues esas palabras les llaman la atención o les suenan raras, por eso empecé a llamar a mis padres por su nombre, Eduardo y Pilar, porque me daba vergüenza cuando todo el mundo se giraba y me miraba, y entonces me acostumbré a llamarles por su nombre y ahora casi siempre les digo Eduardo y Pilar.

Nos gusto tanto la experiencia que ahora estamos repitiendo el proyecto en NPH México y nuestro objetivo es repetir el proyecto en las nueve casas que tiene NPH en Latinoamérica.

Rubén Briones

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